domingo, 14 de agosto de 2011

PARA SENTIRTE FELIZ, LIBÉRATE DE LA ENVIDIA.

Recordar que cada uno y que cada vida es única es una muy buena idea.
Si me miro y si miro a los demás, quiero hacerlo con naturalidad, sin usar una balanza ni un centímetro. Cada uno de nosotros es único.
Si repaso mi vida y la vida de los demás, quiero hacerlo sin comparaciones, agradeciendo mi vida y bendiciendo la ajena.  Cada vida tiene sus colores, sus alegrías y sus penas.
Lo mejor, por benéfico, es disfrutar de lo que cada uno posee, de lo que nos tocó,  de lo que supimos o pudimos construir.

Las comparaciones reducen la felicidad, porque siempre creeremos ver algo que envidiar. Y perderemos felicidad.

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